viernes, mayo 29, 2015

Google Code-In (la práctica hace al maestro)

Por Talya Aluveaux*

En un par de artículos anteriores me referí a Google Code-In como un concurso, pero creo que es necesario clarificar un poco: GCI no es propiamente un concurso, es más bien un programa cuyo proceso consiste en (1) elegir una tarea determinada de una lista previamente configurada, (2) completar dicha tarea y (3) la aprobación de la misma (opcional, repetir el proceso para ganar premios).

Entonces, se trata de un programa dirigido a estudiantes pre universitarios (de 13 a 17 años). ¿Y en qué consisten estas tareas (más de mil el 2014, por cierto)? Pues no son así, que tu digas, enchiladas. 

Por ejemplo, sólo por mostrar algunas de las tareas cuyo status ha sido marcado como "reopened" o abierto: "Add Gmail API functionality", requerida por Haiku, en la categoría de código (C++, C, r1b1) o "Identify and Fix ANY bug", requerida por BRL-CAD, en la categoría de código y aseguramiento de calidad (C, C++). Y no los quiero enfadar (más) pero ya tienen una idea. 

Algunas tareas están dirigidas a principiantes, por ejemplo, en las áreas de documentación y entrenamiento, pero la mayoría definitivamente son todo un reto. Sugar Labs requirió tanto tareas de principiante como de estudiantes más avanzados en la categoría de código (python, específicamente). 

Es, siento yo, la oportunidad perfecta para que los jóvenes se enfrenten a problemas de código "reales" más allá de los de programación académica requeridos por sus instructores.

Por mencionar algunas organizaciones mentoras, están Wikimedia, Drupal, KDE, Haiku, Apertium y Sugar Labs, entre otras. Es bastante gratificante ver en la lista de ganadores del "grand prize" -viaje a Mountain View para conocer las instalaciones de Google, visita a SF, etc (and of course a t shirt)- a Ignacio Rodríguez. ¿El resto? Aleksandar Ivanov, Anurag Sharma, Chaitya Shah, Danny Wu, Dariel Kremov... (definitivamente no son apellidos latinoamericanos, aunque vaya uno a saber con tanta migración cruzada).

En fin, Code-In está cerrado por ahora. Pero el programa Google Summer of Code 2015 inició el pasado 25 de mayo, de manera que más de mil estudiantes (1,046) pasarán 12 semanas escribiendo código para 137 organizaciones open source.

Este tipo de concursos-programas son esenciales para la introducción de los jóvenes estudiantes al mundo del desarrollo de software, desde código y documentación hasta aseguramiento de calidad e interfases de usuario-, y aunque desconozco si alguna secundaria o preparatoria local está preocupada por participar, aquí les dejo la liga al blog de Google Open Source, y a la lista de anuncios, donde publicarán las fechas del siguiente Code-In. También hay una lista de discusión en la que pueden participar para resolver dudas con otros estudiantes y mentores (si no para qué queremos google groups, pues). 

Hay que estar pendientes, pues.

Ojalá que alguien se anime y no me salgan con los sonidos de cri-cri. Estoy segura que hay por allí cientos de muchachos con grandes inquietudes, ingenio y capacidades, y maestros de ciencias de la computación más que capaces de acompañarlos. El mundo necesita más mentores y menos ejercicios de simulación.

Au revoir.

¿Qué sería de un concurso de Google sin las camisetas?


jueves, mayo 28, 2015

El plan Ceibal (we have some catch up to do)

Por Talya Aluveaux*

Okay. Entonces de la cuestión de "tablets para todos" pasamos a la plataforma Sugar, que permite instalar esta plataforma de aprendizaje en prácticamente cualquier dispositivo, o correrlo "live", y hoy saltamos al denominado "plan Ceibal", al que ayer hacía referencia mencionando a dos jóvenes latinoamericanos que ganaron un concurso de Google precisamente colaborando con Sugar (ya sé que parezco disco rayado, no me importa, mañana hablaré de ese concurso, de todos modos nadie lee esto, ash).

Pues bien, decía que dichos resultados parecían ser de los primeros frutos del dichoso plan, cuya referencia escuche por primera vez durante la ponencia sobre inclusión digital que hacía una brasileña en COMECSO. Ya entonces (principios del 2012?) era referencia. Sé que quienes promovieron la implementación del uso de OLPC (One Laptop per Child) en Sonora revisaron la logística y la filosofía de Ceibal, así como de otros planes de inclusión digital implementados en América Latina, conjuntando con ellos una interesante propuesta local (que como ya vimos fue desplazada por el programa federal).

Ahora bien, yo me pregunto -porque claro yo nunca viajé a Sudamérica (Uruguay) ni lo he visto funcionar- en qué consiste el plan Ceibal, y qué clase de resultados se tienen, si ya estamos viendo jovencitos destacar a nivel internacional. Sobra decir que en el caso de Ceibal sí se utilizan las computadoras portátiles XO, y hasta donde entiendo, se respeta la filosofía OLPC para el salón de clases y la comunidad, pero no quiero pecar de ingenua. Veamos.

Aquí Peña Nieto tratando de hacer catch up, durante una visita a Uruguay...
Una de las cuestiones que encuentro más interesantes de Ceibal es que además de las aplicaciones que se encuentran en las laptops y tablets, el plan Ceibal ofrece variados recursos de aprendizaje a los que se puede acceder a través de Internet, es decir, ha conformado una especie de ecosistema que incluye Biblioteca Digital,Khan Academy y los servicios PAM, CLIC (ambos requieren célula de identidad otorgada por un docente), Valijas (esencialmente un compendio de herramientas TIC, desde blogger hasta la herramienta de programación Scratch), CREA y Domo (videos y juegos). Por cierto, ya hablaremos de Scratch. El próximo miércoles para ser exactos.

Otro aspecto interesante es el Aula Ceibal, una iniciativa complementaria al ámbito escolar con el objetivo de promover un mayor aprovechamiento de las tecnologías de plan Ceibal entre niños, adolescentes y adultos, así como entre los maestros y familias.En estas aulas se brindan cursos extracurriculares basados en la utilización de las computadoras del Plan Ceibal. Están distribuidas en los diversos barrios de Montevideo.

Pero vamos, incluso el diseño del portal de Ceibal es muy bueno (o qué opinan, diseñadores?). Se nota el interés, la prioridad que tiene para el país (nótese, no encuentro algo similar en México, si tienen un link, pásenmelo).

El Plan Ceibal fue pensado desde un comienzo para extenderse a todo el país en cuatro fases. La primera inició el primer semestre de 2007 con 200 computadoras donadas por OLPC (nótese, Negroponte presentó el proyecto del MIT el 2005), la fase dos ese mismo año hasta cubrir todo un departamento (equivale a un municipio), la tercera fase el 2008 cubriendo todos los municipios del interior del país, y la fase final enfocada en Montevideo y el área metropolitana. Primero la periferia y al final el centro. Por algo es un programa de inclusión. Esta fase concluyó el 2009, cuando todos los niños y maestros ya contaban con la herramienta. 

Nótese (de nuevo), el gobierno firmó un decreto por el cual se comenzó a ampliar gradualmente el alcance del Plan Ceibal a las instituciones de educación privadas, y al ciclo básico de enseñanza secundaria pública (primero a cuarto año). 

Algo que me encanta: Existe un Departamento de Monitoreo y Evaluación de Plan Ceibal, creado el 2008 y conformado por un equipo multisciplinario a cargo de Cecilia Marconi. El objetivo de este departamento es producir información válida relativa al desarrollo del plan, así como a la innovación del mismo proceso y los resultados inmediatos que se pueden constatar en términos de desarrollo social y educativo.

También hacen un interesante y responsable ejercicio de transparencia. En el mismo portal hay una serie de ligas que llevan a organigramas, presupuestos de los proyectos, informes de capacitación, calendarios de reuniones, convocatorias (licitaciones), estados contables, estructura de remuneraciones, viáticos, etcétera. Me dan un poco ganas de llorar.

En fin. Sin precedentes en el mundo por su alcance nacional, el plan permitió que todos los niños de los centros de educación estatales recibiran una computadora portátil con conexión inalámbrica (Wi-Fi), tanto dentro como fuera del aula, brindando así conectividad a centros educativos y sus entornos en todo el territorio del Uruguay. Dichos centros educativos se fueron equipando con redes WiFi selectivas (permitiendo sólo el acceso a equipos X.0 diseñados por el colectivo OLPC comprobando la dirección MAC del equipo que se conecta, y filtrar de acuerdo a la lista blanca, en la que sólo están permitidos equipos OLPC (se ciñeron al plan original del MIT).

La Red de Apoyo al Plan Ceibal (RAP Ceibal) fue creada para apoyar el desarrollo del Plan. Cuenta con voluntarios en todo el Uruguay y trabaja en grupos formados en cada localidad. Sus integrantes son voluntarios y no requieren de conocimientos informáticos. Su objetivo es colaborar a través de distintas modalidades: participar de la entrega de los equipos, realizar actividades con padres y familiares, desarrollar aspectos técnicos, ayudar a los niños a dar sus primeros pasos con los equipos, entre otras.

Uno de los efectos más obvios es la mejora en los rankings internacionales de "preparación tecnológica" de Uruguay. El índice Network Readiness Index (NRI) del Foro Económico Mundial subió de 3.67 puntos en 2006-20073 a 4.28 puntos en 2011-2012. Con ello Uruguay pasó del puesto 60 en la lista al 44 superando a países de la región como Brasil, México y Costa Rica. Este año Uruguay aparece en el puesto 46, con México en el 69.

Frank William La Rue (relator especial de la ONU) prevé que si el Plan Ceibal mantiene su alcance durante dos generaciones más, Uruguay tendrá la población con los mejores indicadores educativos del continente.

Claro. No está exento de críticas. Siendo un programa masivo mil cosas pueden suceder. La peor crítica, me parece, es que no se observan mejoras en los niveles de comprensión de matemáticas y lectura, al parecer un resultado recurrente del aprendizaje asistido por computadora. ¿Pero cuántos otros resultado no se están midiendo o son sumamente difíciles de cuantificar? Simplemente la conexión Wi-Fi que tienen hasta los niños situados en ubicaciones de última milla (sólo el 10% tiene problemas para conectarse). Es extraordinario. 

Claro que México es gigantesco y ni cómo comparar la magnitud de la tarea con Uruguay. Pero admitámoslo, el país está reaccionando tarde y está reaccionando a medias. ¿O no? Me encantaría estar equivocada.

Au revoir.





miércoles, mayo 27, 2015

Sugar on a stick

Por Talya Aluveaux*

Ayer que me quejaba sin control del cambio de plataforma Windows vs XO que llevó a dejar de lado el sistema operativo Sugar, creo que quedó un poco en el aire de qué se trata esta plataforma para quienes no han tenido oportunidad de probarlo o ver un demo.

En concreto, ya que el daño está hecho con respecto a la plataforma .mx, me gustaría referirme a Sugar on a Stick, un sistema operativo (derivado de Fedora) que se puede utilizar desde un USB, el cual incluye la plataforma Sugar Learning, que es la que nos interesa.

El sistema corre en prácticamente cualquier computadora x-86 que pueda iniciarse desde un USB, de manera que es posible probarlo en su máquina o la máquina de su (ahem) hijo o sobrino sin alterar los contenidos de ésta, y si le gusta, puede instalarlo en el disco duro o en otros USB.

La versión más reciente fue lanzada precisamente ayer, 26 de mayo, con Fedora 22.

Pero bueno. ¿De qué va la Sugar Learning Platform, y por qué tanto interés? Básicamente, ésta promueve el aprendizaje colaborativo a través de actividades que alientan el pensamiento crítico, lo que todos sabemos es el corazón de una educación de calidad.

La plataforma fue diseñada especialmente para niños, y por supuesto, ofrece una alternativa más que buena al tradicional software "office-desktop" (no se centra en ventanas, sino en un diario de actividades). De hecho, Sugar es el componente central de un esfuerzo mundial por proveer a todos los niños con igualdad de oportunidades para una educación de calidad, y está disponible en 25 lenguajes. Las actividades de Sugar se usan a lo largo del calendario escolar por aproximadamente 3 millones de niños en más de 40 países.

Originalmente, fue desarrollado para la netbook XO-1 de One Laptop per Child. Es gratis, libre y de código abierto. Por favor, pruébelo con los más pequeños del hogar. Ya sé, estoy obsesionada. Créame, no es Subway Surfers ni Minecraft, y quizá tenga que dedicar un poco de tiempo para guiar al nuevo usuario, pero vale la pena. 

Por cierto, el año pasado dos jóvenes, un uruguayo de 14 años, y otro de El Salvador, de 17, fueron los ganadores del premio de Google Code-In (CGI), tras ayudar a mejorar la plataforma de aprendizaje asesorados por Sugar Labs. Es de cierta manera una de las consecuencias positivas de la implementación del plan Ceibal en Uruguay. Y bueno, esto fue un concurso de Google dirigido a estudiantes de secundaria y bachillerato, pero siempre se necesitan colaboradores y/o donadores.

En fin, la cosa es que si se decide a probar SoaS, tendrá que hacer las funciones de guía (mismas que técnicamente tendría que hacer un maestro bien preparado en el uso de las nuevas tecnologías y a la vanguardia en materia de pedagogía si todo se hiciera como debe de ser, pero bueno) con la personita de su elección. 

Quiero pensar que todas las actividades disponibles en la plataforma Sugar están disponibles en la .mx, y que se están usando como debe ser en el salón de clases, pero estoy taaaan escéptica... ahi se los dejo, ojalá sirva para inspirar cuando menos a uno más. Ya seremos dos. El mantra es "low floor, no ceiling"... ¿quién dijo yo? Podemos iniciar una revolución.

Au revoir.

martes, mayo 26, 2015

A propósito de "tablets para todos"...

Por Talya Aluveaux*


Antes de comenzar quiero disculparme por dejar de escribir en este blog. Durante este tiempo he estado inmersa en la creación de un protocolo de tesis doctoral, el intento mil veces frustrado de redacción de un marco teórico contextual para la misma tesis, la relación odio amor con mi alma máter, mi tema y mi director, y la locura general en la que se ha convertido mi vida. La mayor parte del tiempo presa del pánico y escondida debajo de la cama. Pero dejemos eso.

Por ahora quiero concentrarme en un tema con el que seguramente tengo hartos a quienes pasan por aquí: las tablets. Las mentadas tablets y el papel que están jugando en la educación de los niños. Voy a hablar primero desde el sentido común, y a decirles que no hablo de las tablets que los papás muy diligente y afanosamente le compran a sus hijos, sino las .mx, es decir, las provistas a los pequeños estudiantes de nuestro país vía un programa gubernamental de la SEC.

De las otras luego hablamos. 

Este será un post de anécdotas. Porque sí. Porque estoy cansada de las citas textuales, el sangrado francés, las referencias y las camisas de fuerza. Y ya. También porque soy mi propia editora y yo digo que está bien (yay) y hasta me animo, me aseguro que al menos seré medianamente escrupulosa con los detalles, y me hago mi propio café. Aquí van:

(1) Es necesario retroceder al 2014, aquélla época de candidez e ingenuidad en que cursaba el taller de Políticas Públicas. Por supuesto que no recuerdo la conversación exacta, pero por alguna razón ésta giró alrededor de las políticas públicas en materia de tecnología en México, concretamente en Sonora. Yo, que en ese momento era un hervidero de cabeza tratando de armar un protocolo de tesis medianamente coherente, despotricaba sobre la falta de un plan de ciencia y tecnología, la existencia de una ley congelada y no sé cuantas cosas más. Veíamos entonces los distintos estadios del policy making, y cómo nunca pueden ser perfectas, siempre hay compromisos y debe encontrarse un balance entre lo que todos los agentes quieren conseguir. Así fue como expuse mi frustración respecto a la llegada de la OLPC a Sonora, que fue cortada de tajo apenas comenzaba a despegar por este otro programa (.mx) a nivel federal, con la diferencia de que ahora se usarían laptops y tablets con Windows, y adiós al programa original, cuyo origen se puede trazar al media lab del MIT. Relaté la historia sobre mi rant en un post, y cómo (todavía me sorprende) me invitaron a platicar a las oficinas correspondientes para explicarme lo que pasaría con las laptops (que se habían convertido en un titánico problema logístico) y por qué ya no usarían las computadoras del MIT o la interfase Sugar, sino que se habían contratado otras armadoras ($) y pagado licencias de Windows ($). "Y te convencieron", dijo el doctor. No en tono de pregunta, sino afirmativo. Dije que no. Pero definitivamente sí calmaron mis ínfulas, ya no volví a joder con eso. Es la verdad. Entiendo que es una tarea titánica que se realiza con pocos y muy brillantes elementos, y recursos limitados. Pero no puedo escapar a lo evidente: se atendió a compromisos, se hicieron licitaciones convenientes y lo que menos importó fue el proyecto original y la verdadera intención, que quedó oculta debajo de un dispositivo de entretenimiento disfrazado de una herramienta de aprendizaje. Y claro, el entrenamiento masivo en el uso de Windows. La estupidización queda como tema pendiente.

(2) Por supuesto que voy a hablar de mis clases. ¿De qué más quieren que hable? Durante estos tres primeros semestres mi vida consistió básicamente en engullir quesadillas, tomar litros de café negro, pasar noches insomne, quejarme de la gastritis, leer como poseída y tratar de que mi cerebro de mosquito participara de manera medianamente aceptable en las discusiones que se generaban en los diversos talleres y seminarios (pero quería estudiar el doctorado...). Así es como llego a uno de tantos coffee breaks en los patios del Colson y la reafirmación, después de una interesante clase con el Dr. Covarrubias,y una breve charla con mis compañeros, de la ineficacia del programa .mx. Ni siquiera estaba directamente relacionado con la clase. Más bien yo la llevé ahí, porque huele a asistencialismo. Porque no resuelve nada. Es como aquéllo de "para qué quiero zapatos si no tengo casa". La idea original era (es) buenísima: aprendizaje colectivo y colaborativo, programación, juegos educativos, trabajo en red, etcétera. Pero (corríganme si me equivoco) ha degenerado en ... material multimedia (the 90´s called, they want their education stuff back), poca o nula integración con los instructores, y eso sí, un medio perfecto de acceso a apps y juegos 24/7. Comentamos el caso de unos chicos descalzos en una casa de cartón y condiciones deplorables, sentados a la puerta sosteniendo las tablets en su regazo. No sé. Simulemos que van a contribuir a su educación en las habilidades para el siglo XXI. Se requiere de toda una estrategia de acompañamiento, y no sé si se está llevando a cabo. Si lo está. no lo han comunicado de manera efectiva. O de plano yo no sé. Help. SOS. 911.

(3) Fast forward a finales del 2014. Por razones que no vale la pena relatar, terminé esperando una grúa a la orilla de carretera, en un taller mecánico ubicado en el poblado de Cibuta, muy cerca de las vías del ferrocarril. Allí conocí a un niño, quien de inmediato salió a hacer migas con mi sobrino de siete años. Por supuesto que tenía una tablet .mx, y conexión wi fi además. Y pregúntenme a qué se dedicaron los tres milenios que estuvimos esperando la grúa. Pregúntenme, dije. Ok. A jugar Minecraft. No me malinterpreten, me encanta Minecraft (traducción, me aburrió el primer mes), pero come on. Sigamos con las anécdotas. Mi ahijada de cuatro años pasó el domingo enajenada jugando Subway Surfers en una tablet .mx propiedad de sus primos. Yo comprendo la fascinación de los niños por la tecnología y los videojuegos. Vi crecer a mis primitos jugando Nintendo, GameCube, Gameboy, Xbox. You name it. Es sólo que no estoy segura que la distracción permanente (shiny, colorful, bright, noisy) sea la mejor apuesta por la educación de los niños. Me parece terrible que traten de venderla como educación. Estos niños podrían estar aprendiendo lógica, matemáticas, programando con scratch, colaborando en proyectos comunitarios, creando, leyendo, imaginando... pero están jugando subway surfers. No estoy demonizando los videojuegos, pero creo que la plataforma .mx se ha quedado corta y en poco o nada suple la visión de "one laptop per child". Algunos, sin embargo, han hecho un buen negocio (ya sé, nadie votaría por mi #aguafiestas).

(4) Dicho lo anterior, espero estar completa y totalmente equivocada. Escribo desde mi ignorancia práctica del tema, sin trabajo de campo, sin conocimiento de causa. Sin haberle preguntado a estos niños qué hacen en el salón de clases y cómo usan esta herramienta, si sus profesores la hacen suya y parte del plan de estudios. Si hay una estrategia clara. Sin haber visto los resultados de los estudios que se supone se están haciendo. Qué funciona, que no funciona, y por qué. Quisiera que alguien me sacara de mi error y me mostrara enfáticamente la maravillosa integración con la que se trabaja en el salón de clases con ayuda de la plataforma .mx, que más allá del bosque de las cifras estériles pudiera verse el árbol que florece y echa raíces, y de qué manera, gracias al uso de la plataforma. Yo entiendo que hay intereses y compromisos. Es lo que hay. Pero mi respuesta sigue siendo no, no me convencieron. Se debió haber usado XO y la plataforma Sugar.

Hasta aquí la dejo, porque #yamecansé, pero amenazo con volver.

Au revoir.