martes, agosto 09, 2011

¿Quién le teme a BlackBerry messenger?


Dios. Los deja uno una semana y vean lo que pasa. Bajan las calificaciones de deuda. Las bolsas son un desastre. Disturbios en Londres.

Quería decir que me parecía una belleza recibir el Reuters Technology Report (afternoon dispatch), algo así como la versión moderna de aquéllos diarios de la tarde que imagino -no sé bien por qué- inquisitivos e interesantes. De verdad no sé por qué.

Les decía. Quería escribir sobre eso. Pero algo llama mi atención. Según Reuters, un legislador pidió que se suspendiera el servicio de mensajería instantánea de BlackBerry, luego de que se supo que fue utilizado para movilizar personas durante los disturbios en Londres y otras ciudades británicas.

En el siempre conciso (a mí me gusta) reporte de Reuters, citan de inmediato a John C. Abell, el director de Wired.com en Nueva York, quien respondió a uno de los posts en Reuters con lo siguiente:

"Necesitamos comenzar a ignorar la cortina de humo en que consiste el tema de cómo la tecnología es responsable por comportamientos malos o indeseables. Es cosa de regimenes opresivos a la Farenheit 451".

Y me quedo pensando en la razón que tiene. Así como no era posible culpar o responsabilizar a los libros por los comportamientos de las personas, y era una aberración quemarlos, tal como lo percibimos en esta magnífica obra de ciencia ficción, sería una aberración terrible suspender una red de comunicación para impedir el intercambio de mensajes entre ciertos miembros.

Lo dice mucho mejor Ben Rooney en el Wall Street Journal: Las tecnologías de comunicación son moralmente neutras. El hecho es que un alto porcentaje de los jóvenes ingleses usan BBM para comunicarse. Y claro, los mensajes a través de BBM son más difíciles de rastrear. Pero RIM coopera con las autoridades.

Estamos hablando de 45 millones de usuarios activos a nivel mundial, 70% de los cuales envían entre sí miles de millones de mensajes mensualmente.

Que no haya cacería de brujas, dice Reuters. Que así es como lo habría querido Churchill.

¡Hasta mañana!

Tips a leia.y2k@gmail.com

martes, agosto 02, 2011

Vendobara, yo y mi piano Monticello

Fue amor a primera vista. Anhelaba un piano desde que el que tenía cuando era pequeña comenzó a fallar al punto que el ruido interno era más escandaloso que las poco melodiosas notas que lograba arrancarle mientras intentaba tocar "El cóndor pasa" o "Blanca navidad".

"Cuesta 3,500", me dijo la señora del tianguis (flea market ftw, no, really...) y voilá, en cosa de días ya era la propietaria de esta reliquia, un Monticello circa 1975 con el que podía experimentar a mi antojo (lo siento por mis vecinos) y "reencontrarme" con mi viejo amor, aquéllas piezas clásicas para aprender. Twinkle twinkle ... Little star...

Fast foward to present time.

Sigo interesada en aprender a tocar el piano, pero tendré que hacerlo en una academia. Mi casa es tan pequeña que no importa dónde lo ponga, ocupa demasiado espacio. ¿Y qué hace una, tan tech-savy, tan avant garde, tan techno proof (lol)? Pues va y lo anuncia en vendobara.com. ¿Qué no?

Siendo como soy en realidad, una neoamish cascarrabias, no me había dado la gana, ni el tiempo, de crear una cuenta en esos engendros (vendobara, mercadolibre, and the like...), sin embargo, había sido testigo de un par de transacciones exitosas dentro del circulo familiar. Mi novio había puesto a la venta su blackberry usada y la cosa fue todo un éxito.

Mi hermano había vendido no sé cuantas cosas. Un primo de mi novio había comprado piezas que le hacían falta para su carro. Y así hasta el infinito. Así que allá voy, rauda y veloz, a registrarme y anunciar el bendito piano. ¿Y qué pasa? Nada. Lo anuncio en el precio original. Nada. Le bajo un poco. Nada. Le bajo más. Nada.

Eventualmente aparece un interesado. Llega un correo y me ofrece $1,500 pesos. No me agrada la idea (el genio financiero en mi, lol), pero eventualmente decido que no importa, puesto que lo que realmente necesito es deshaceme de él, por lo pronto. Finalmente accedo, y no vuelvo a saber nada del "cliente".

Luego se reporta otra persona. Mismo precio. Ofrece. Queda "muy formal" de pasar a recogerlo. Incluso pone día y hora. Espero, y espero... Quien me manda confiar en la gente. En resumen, el sujeto nunca llegó.

Luego viene la sabiduría popular: "Así es en vendobara. De quince que te hablan, uno es el que pega". Plop. Vaya, vaya... Cáspita. Recórcholis. Rayos y centellas.

Hoy me despierta un nuevo e-mail:

Buen dia
Estoy interesado en el Piano y me gustaria saber las condiciones en que se encuentra, ademas, żno estaba anunciado en un precio mas bajo?
Muchas gracias


Sí, Omar. Sí estaba anunciado en un precio más bajo. Pero ya lo volví a poner en lo que me costó originalmente. Te agradecería que no me hicieras perder el tiempo. Adiós bye.

Bueno, no fue eso lo que le respondí. Pero creo que no sirvo para "dealer". En todo caso, me dispongo a hacer un anuncio tipo "FOR SALE", imprimirlo, sacarle copia y pegarlo en un par de murales de algunas escuelas primarias. Ese tip me lo dio el señor de los raspados. O de plano sacarlo a la calle con un letrero.

Tech-savy my *ss.

Hasta mañana.

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