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jueves, octubre 21, 2021

Ley de CTI del estado de Sonora: ¿Una ley muerta? (2/3)

Por Talya Aluveaux


Bastó con murmurar de pasada que estaba escribiendo un post -y encima uno de tres partes- sobre la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación del estado de Sonora- para escuchar estas cuatro palabras, dichas sin pestañear: "Es una ley muerta".


Sabemos que la anterior era letra muerta, se había quedado atrás, estaba guardada en un cajón durmiendo el sueño de los justos... pero oigan, se supone que el año pasado la sacaron y la desempolvaron y le sacaron brillo. ¿Qué es todo puro circo? En este punto recuerdo en una de mis clases haber lanzado la misma exclamación, exasperada, y al profesor responderme con la mirada, como diciendo, pecabas de ingenua si apenas te vas dando cuenta, pero al menos ya te diste cuenta. A este profesor un día lo despidieron del Colegio y todavía no sé por qué. 


Entonces, su ingenua servidora sigue pensando que todo el esfuerzo, tiempo y dinero público invertido en la reforma de la ley debería servir para tomarla en serio (¿y si no para qué la hacen? Hasta la Universidad de Sonora participó en su elaboración), retomarla y empujar aunque sea paso a paso las cosas hacia adelante, y no solo para detener el cerro y "hacer como que hacemos", como en el cuento de primaria, o peor, para adornar un currículum. 


Miren, yo no soy experta en leyes, lo que sí se es que los ejercicios de simulación a los que nos tienen acostumbrados -o más bien hartos y ya más bien indiferentes- quizá, solo quizá, no son la mejor idea si lo que se quiere es mejorar el desarrollo económico de este estado, o de cualquier región para el caso. Si ya se redactó, se enriqueció con la retroalimentación de todo tipo de actores, se aprobó... ¿Qué estamos esperando? ¿Otros doce años y una nueva reforma? No quisiera darle la razón a ese escritor que dice que los mexicanos hablamos mucho, pero a la hora de la acción, pues no.


Pero bueno, follow the money y vayámonos primero por el dinero. Éste, a mi parecer, es un aspecto débil de la ley, puesto que según la misma Secretaría de Hacienda (p. 445) ésta no tiene impacto presupuestal, dado que las aportaciones no son obligatorias y estarán en función de la situación de la hacienda estatal, al igual que la incorporación anual de estímulos fiscales. Entonces, hasta donde yo entiendo, si hay dinero más allá del presupuesto normal se harán las cosas, y si no, pues no. Y aparte tiene que haber voluntad. Prometer no empobrece.


En algunos casos el lenguaje es muy vago, por ejemplo, cuando se habla de "favorecer el retorno al estado de Sonora del talento local, con las medidas que sean necesarias de apoyo logístico, fomento al emprendimiento tecnológico e incentivos  a la contratación". Uf, buena suerte con eso. Favorecer, potenciar. Se deja todo abierto a la interpretación.


¿Qué les parece ésta?: "Se promoverá, mediante la creación de incentivos fiscales y de otros mecanismos de fomento, que el sector privado realice inversiones crecientes para la investigación científica, el desarrollo tecnológico, la transferencia de tecnología y la innovación". Es algo más concreto, y definitivamente sería muy positivo incrementar el gasto privado en I+D. ¿Cuáles serán estos incentivos fiscales, ya se habrán creado?


La ley contempla un capítulo único del "sistema". Este sistema tiene por objeto promover, organizar y apoyar la investigación científica, el desarrollo tecnológico, la transferencia de tecnología y la innovación, impulsar la formación de recursos humanos especializados y de posgrado, y promover la vinculación de la investigación científica y el desarrollo tecnológico con los procesos productivos de las empresas así como con la educación y el desarrollo social. El sistema, queridos lectores, supongo que se refiere al SRI, existe y funciona desarticuladamente, es un ente abstracto que vincula a todos los agentes, programas, políticas, infraestructura, normas, dependencias, instituciones, etcétera. Siguiente.



Llegamos al título tercero (p. 454), del Coecyt (Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología), que abordamos recientemente en este blog y del que no tenemos grandes noticias aún. El consejo tiene muchas atribuciones, pero no estoy segura de que tenga el presupuesto suficiente para ejecutarlas. Por ejemplo, una de ellas es "formular y proponer la política estatal en materia de investigación científica, social y humanística, desarrollo tecnológico, la transferencia de tecnología e innovación; a partir de la definición de áreas estratégicas, con base en un diagnóstico de necesidades del estado por lo menos cada tres años". No lo sé, Rick. ¿Qué estará pasando en esas oficinas? ¿Ya habrá un diagnóstico?


Todo lo que refiere el artículo 12 (p. 455) es importante y se debe de hacer, pero mezcladas entre tareas de promoción, divulgación y apoyo, hay tareas titánicas, como, por ejemplo, "formular e integrar el programa estatal y coordinar su ejecución y evaluación, de acuerdo con las disposiciones jurídicas aplicables". Es hora de que no he visto un plan estatal completo y llevo estudiando este tema más de diez años, sin contar otros diez en los que no estaba tan enfocada en el asunto. Comienzo a recordar aquéllo de que Confucio inventó la confusión, pero no culpo a los redactores de la ley, sino a que no me he preparado una segunda taza de café.


Otras atribuciones que no ocupan más de un renglón, pero son un trabajal, son "organizar, coordinar y mantener actualizados el sistema y el sistema de información, y coordinar el establecimiento y operación del sistema estatal de investigadores".  Va otra: "Promover y difundir las publicaciones de trabajos científicos y de investigación, así como publicar periódicamente los avances logrados en materia de ciencia, tecnología e innovación en el Estado". ¿Ustedes creen que se cumple?


Me detendré aquí, en la sección II, y sólo comentaré que se espera mucho trabajo por parte de la junta directiva, pero la pertenencia a esta junta es honoraria. Quizá, solo quizá, muchas de estas atribuciones no deberían estar en manos de una junta honoraria sino de una task force, o varias, dedicadas tiempo completo a estas tareas con metas prefrentemente de corto y mediano plazo, que en todo caso podrían ser revisadas, evaluadas y aprobadas por una junta honoraria, pero no elaboradas, mucho menos si solo sesionan cada varios meses. Es mi opinión, yo qué se. 


Nos vemos mañana para la tercera parte, aunque la verdad el asunto va para largo y estaré abusando de la paciencia de quien se deje con este tema seguramente durante varios días, semanas, meses, probablemente años. Es la consigna.


Tips e información: leia.y2k@gmail.com


@talya


Antes de irnos: 


1. ¿Ya se cambió de nombre Facebook?

2.  Más noticias surrealistas, TRUTH, la nueva red social de Trump, espera aprobación en la AppStore. De verdad pensé que ya no iba a escuchar más de este individuo.





miércoles, octubre 20, 2021

Revisitemos la Ley Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Sonora (porque hay una)

Por Talya Aluveaux


En entradas anteriores hemos comentado en este blog la importancia del componente institucional para el correcto funcionamiento -o que al menos tenga una oportunidad real- de un Sistema Regional de Innovación (SRI). Dos partes integrales de este componente, marca la teoría, es la existencia de una ley, pero sobre todo de un plan. Y pues... ¿qué creen? A nivel estatal no tenemos un plan (que yo sepa), pero sí una ley. Es más, una ley recién renovada, casi nuevecita.


La promotora de dicha ley fue la diputada Nitzia Gradías, quien fue su impulsora durante la pasada legislatura a través de la Comisión de Ciencia y Tecnología. La idea general, entiendo, era actualizar la ley pre existente, que había servido para maldita cosa y tenía años guardada en un cajón bien, gracias. Dicha ley ordenaba la creación del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt) -y también la elaboración de un plan estatal, jeje, ups-, pero carecía de los instrumentos necesarios para asegurar la ejecución y seguimiento de sus mandatos (por ejemplo, de dónde saldría el presupuesto y cuál sería éste). El documento, en general, tenía buenas intenciones, pero su ejecución no prosperó y así pasaron doce años hasta que se consideró necesaria una reforma. 


Vayamos ahora al 2020, año en el que se aprobó la nueva versión de dicha ley. Septiembre, para ser exactos. La nueva ley contempla 68 artículos, entre los que destacan el 12 (formulación e integración del programa estatal, coordinación de su ejecución y evaluación), el 34 (un sistema de información a cargo del Coecyt), y el 39 (que dicta que el Coecyt operará el "fondo estatal").


Gradías dijo en su momento a un diario local que para la creación de esta ley se tomó en cuenta la participación de rectores, académicos, investigadores, líderes empresariales y emprendedores de la región, quienes compartieron sus opiniones en la materia.


"La nueva Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación es la más avanzada del país y contempla figuras jurídicas novedosas como el emprendimiento tecnológico, la industria 4.0, la compra pública de innovación y el impulso a sectores estratégicos", dijo la diputada priísta.


En general, la ley hace un fuerte énfasis en la cooperación entre los distintos agentes que operan en la mega región Sonora-Arizona, así como en la inversión en  tecnologías relacionadas con la 4RI, es decir, relativas a grandes conjuntos de datos (big data), manufactura aditiva, inteligencia artificial, IoT, etcétera, pero se cuida de no establecer una partida presupuestal específica para CTI, aduciendo que no se afectará el presupuesto más allá de lo que ya se tiene contemplado para este rubro.


La ley de 2017 tenía algunas carencias, y la reforma de 2020 atiende algunas, pero no todas. Por ejemplo, la nueva ley sí contempla la perspectiva de género, y toca el tema del acceso abierto, así como la regulación de la vinculación del sector productivo con investigadores de instituciones públicas, pero de nuevo, no establece una partida presupuestal específica para CTI. En el texto de exposición publicado por el Congreso del Estado (p. 439) dice, por ejemplo, que "atiende conceptos de equidad de género, promueve el reconocimiento a los estudiantes con talentos en materias objeto de la Ley, sin crear obligaciones presupuestales concretas".


Ese "sin crear obligaciones presupuestales concretas" me parece que es un punto importante de análisis en esta versión, al igual que los anteriormente mencionados, y otros, como el énfasis en la relevancia del emprendimiento universitario y la educación STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics). Pero es una reforma de ley larga y como dijo Jack el Destripador, iremos por partes. Mal chiste. De modo que ésta, hoy, es una primera entrega de tres, que iré desarrollando lo que resta de la semana.


Tips e información a leia.y2k@gmail.com


@talya


Antes de irnos: 


Muy interesante el artículo de Os Keyes (@farbandish) en Wired acerca del fenómeno del whistleblowing, en el que implica que más allá de la visibilidad individual que generan estas personas al "confesar" la verdad como una forma de acto de contrición (y en ocasiones lanzamiento de nuevas carreras) es importante no olvidar que estos temas están siendo combatidos e impulsados por diversas organizaciones y movimientos desde hace muchos años. Llama a reemplazar el individualismo por una lógica activista más tendiente a la formación de un ecosistema como una manera de combatir el protagonismo que genera, aunado al oscurecimiento del resto de los actores. Quizá, propone, sería mejor que en lugar de exponer la verdad a un diario de circulación nacional, lo hiciesen ante los actores que mantienen en pie estos movimientos, con el fin de contribuir a la causa común de una manera más efectiva.


Amor a esto:


Ya que estamos con el tema, el libro "An Ugly Truth", escrito por Sheera Frenkel y Cecilia King se ve bastante interesante. Are you in?



La bio de Miguel; lo prometido es deuda

Por Talya Aluveaux @talya Miguel de Icaza nació en 1972. Es un programador, mejor conocido por iniciar los proyectos GNOME, Mono y Xamarin. ...