miércoles, abril 29, 2020

Más sobre manufactura aditiva: Respiradores

El New York Times dice que la tecnología no va a salvarnos. Tiene razón, las cosas son un desastre. El problema es multidimensional. Sin embargo, sin la ciencia y la tecnología estamos fritos. Ayer escribía aquí sobre el plan C implementado en Chicago gracias a la cultura MAKER. Eventualmente tocaré este tema (si sigo escribiendo), pero el punto principal es cómo todas esas impresoras 3D dispersas comenzaron a utilizarse de manera organizada y hasta cierto punto descentralizada para producir PPE (Personal Protective Equipment) y canalizarlo hacia las personas que más lo necesitan (personal de salud).

Esta reacción y capacidad de respuesta evocó en mi, no estoy bromeando y es uno de mi temas favoritos, las bandadas de pájaros que exhiben un comportamiento organizado al volar, aparentemente sin ningún líder u operador central, siguiendo reglas simples (no colisionar, mantenerse cerca, alinearse), creando un comportamiento auto organizado emergente para, en este caso y según las hipótesis que conozco, ahuyentar a los depredadores y mejorar la dinámica de movimiento. ¿Qué es, si no, lo que hicieron todas estas personas en Chicago, sino crear un comportamiento emergente con el fin de protegerse de una u otra manera de un depredador?

Armados con impresoras 3D, cortadoras láser, acetato, materiales para imprimir y uno o varios diseños de referencia open source (de uso libre) hicieron y continúan haciendo #faceshields. La convergencia de las culturas maker/open source y la disponibilidad -que aún me parece una maravilla- de manufactura aditiva de cada vez menor costo producen decenas de miles de estos equipos cuando más se necesitan.

Ahora bien, la producción de #faceshields se trata de un proceso de manufactura relativamente sencillo. Ahora entramos en terrenos más complicados y costosos, en los que se requiere una aún mayor convergencia de voluntades, equipo, organización, recursos y cultura #maker: los respiradores. Desde que inició la crisis del #covid19, o por lo menos desde que comenzamos a ser conscientes de ella, se cernía la amenaza de la escasez de estos aparatos, que se preveía se necesitarían por miles. Todos escuchamos de los dramáticos casos en Italia en que se debían tomar decisiones de vida o muerte con base en las personas que tenían  más posibilidades de sobrevivir y la escasa disponibilidad de estos implementos médicos.

En México, el interés por los ventiladores comenzó a aumentar a mediados de marzo (según Google Trends). En este momento, es un juego contra reloj, en el que diversas iniciativas trabajan en soluciones complementarias a la base oficial, entre ellas la fabricación de ventiladores mecánicos con base en diseños que fueron utilizados de emergencia en España, prototipos de respiradores artificiales de bajo costo y splitters (para que el ventilador se use para dos pacientes).

Un equipo mexicano multidisciplinario trabaja, por ejemplo, en un respirador diseñado para casos no graves de acuerdo con las especificaciones de Reesistencia Team, una organización española creada como respuesta a la emergencia del #covid19. Se trata de sistemas autónomos Open, basados en el sistema Jackson Rees. Estos chicos (y no tan chicos) están haciendo un magnífico trabajo.

Retrocediendo en el tiempo, Reesistencia Team el 3 de abril publicaba en GitLab los archivos necesarios para comenzar con las primeras impresiones de partes en réplica. Después de muchos días sin dormir, como ellos mismos cuentan. Ahí están las pruebas, en su timeline. Las alegrías cuando las cosas funcionaban como debían. El registro del comportamiento de pruebas en monitores. Las fallas. La adrenalina. Los primeros archivos en Dropbox para replicar el Reespirator 23 a mediados de marzo.

Listos para imprimir/ReesistenciaTeam



Lista de componentes/Reesistencia Team


Hasta su última publicación (ayer 28 de abril), Reesistencia TMX mencionaba la necesidad de un gasómetro arterial para la realización de las primeras pruebas en seres vivos, misma que se realizará bajo la supervisión de dos comités de bioética de instituciones de educación superior en Sonora. Al parecer los protocolos están listos, así que esperemos pronto tener buenas noticias.


Estaremos pendientes de este y demás proyectos. Y de nuevo, ¡gracias, makers, y trabajadores de salud de todo el mundo!




martes, abril 28, 2020

Plan C: Chicago Shield

Hello, my fellow hunkerdowners!

Estoy de regreso luego de lo que son aparentemente cuatro años. Esos son breaks y no palabras. Que si el artículo científico, que si la tesis doctoral, que si la defensa, que si la propuesta de investigación. En fin. Concluido el proceso y en lo que son peras o son manzanas, y mientras tengo (tenemos todos) que estar encerrada en mi casa por un rato más todavía, trataré de escribir pro aquí para no volverme completamente loca   resolver algunas inquietudes que traigo en la cabeza, y contar algunas de las cosas que están pasando que me parecen interesantes. ¿Cómo ven? El principal promotor y presidente de mi club de fans ha sido mi sobrino tween.

En fin. Lo que vengo a comentar hoy es el Plan C: Chicago Shield que está en manos de la comunidad de Makers en esa región de Estados Unidos. 

En general, se trata de una respuesta organizada por un grupo de makers que se conocían entre sí a través de la red makerspace de Chicago. Ellos crearon una mesh network para organizar la producción y distribución de escudos para el rostro, comenzando en Chicago y los suburbios. Le llamaron la iIIinois PPE Network.

En pocas semanas, alcanzaron una producción de 6, 500 escudos de rostro por día y comenzaron a surtir a 50 instalaciones médicas en el estado, y de hecho planean producir muchas más. Esta respuesta rápida de individuos actuando juntos como un grupo auto organizado es emblemático de lo que Dale Dougherty (fundador de Makers Magazine y vocero del movimiento Maker) llama "Plan C". Este esfuerzo voluntario, explica en su introducción al plan, es en sí mismo un escudo, ayudando a proteger a los trabajadores de la salud, y otros miembros de la comunidad de la exposición al COVID-19. 

Los resultados de esta iniciativa son, por decir lo menos, fascinantes. Y la manera en que todo comenzó es igualmente fascinante. Todo empezó con el lockdown. Al tener que abandonar las instalaciones de instituciones, universidades, bibliotecas y demás centros de trabajo, las personas comenzaron a hacer lo que ellos llaman "liberar" equipos (computadoras, impresoras 3D) considerando que no tendrían ninguna utilidad en edificios cerrados donde estaban los "makerspaces". 

Después comenzó la organización. No tenía sentido concentrar los equipos debido a los riesgos asociados al kharanavairas  corona virus, por lo que se apostó por una organización tipo mesh network, distribuida de tal manera que compartirían información, pero no necesariamente recursos y materiales, operando de manera descentralizada. 

Y así comenzó todo, sin saber exactamente qué era lo que iban a hacer y cómo, se conformaron nodos que concentraban logísticamente grupos de individuos con impresoras 3D, y eventualmente acordaron seguir el diseño de referencia de código abierto propuesto por Josef Prusa, o mas bien una versión modificada conocida localmente como "the swedish design". La producción se balancearía de acuerdo a la carga que tuviera cada nodo, y en caso de que alguien resultase infectado, los demás absorberían la carga. 

Eventualmente adoptaron un diseño desarrollado por Dan Meyer, una versión compacta que se acomoda a tres impresoras 3D pequeñas y puede imprimirse en stack, una parte sobre la otra. Se produce de manera que el plástico sea flexible y pueda estirarse en un molde más grande. Jeff Solin, un maestro de ciencias de la computación de secundaria, diseñó el Solin Flat Pack Face Shield, que puede producirse de una sola hoja de plástico con un cortador láser.

La historia detallada puede leerse aquí

En América Latina existen varias iniciativas relativas a la producción de esos escudos protectores, caretas o viseras, entre ellas la facultad de ingeniería y arquitectura de la USMP (Universidad de San Martin de Porres) en Perú o FabLab UTSFM en Chile. En México, Ford anunció hace un par de días que producirá 100,000 de estas viseras en su planta de Chihuahua para donarlas a trabajadores de la salud. También, ya desde hace rato, los chicos de México Makers están a todo lo que dan fabricando viseras con papel de acetato. 

A principios de abril, ya había 25 grupos en estados como Puebla, Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Yucatán, Nuevo León, Guerrero y Ciudad de México, con cerca de 300 impresoras. Para el 21 de abril, contaban 1,300 colaboradores. La última actualización de la cifra indicaba más de 10 mil caretas entregadas a hospitales y personal médico. En su cuenta de twitter, aparecen, una tras otra, fotografías de trabajadores de salud usando el equipo protector dando las gracias a esta organización.

A finales de marzo los mensajes ya iban y venían anticipándose a las necesidades de la comunidad médica. Se invitaba a unirse a ciudadanos con impresoras 3D o cortadoras láser, a empresas a donar material, se abría un canal de comunicación en telegram. Localmente, algunos jóvenes comenzaron a fabricar caretas de manera independiente y por iniciativa propia, poco a poco uniéndose a grupos un poco más organizados, como Sonora Makers. 

Quizá el "plan C" no sería nunca suficiente. Ahora las fábricas están reaccionando y se producirán en masa, pero la respuesta ciudadana organizada y desinteresada fue invaluable. Todavía son relativamente pocas las personas que poseen una impresora 3D. Las cortadoras láser no se dan en maceta. La cadena de suministros falla. Se agotan los materiales. Pero lo que nunca se agotará, creo yo, espero yo, es el quizá más humano de los impulsos, el de intentar ayudar por todos los medios a otros seres humanos que están en peligro.

Gracias, makers. Y gracias, personal de salud en todo el mundo.




miércoles, mayo 11, 2016

Sábados en la ciencia: ¡Robótica!

El viernes pasado se quedó a dormir mi sobrino en casa, y como de costumbre, jugando Minecraft hasta tarde. No contaba con que, prácticamente a fuerzas, tenía planeado llevármelo relativamente temprano a La Burbuja, donde se llevaría a cabo una edición más del programa Sábados en la Ciencia.

Pensé que estaría todo solo. Pero no. De hecho estaba a reventar el lugar. La plática era sobre los niños indígenas de México ("Entre buquis y chilpayates", las raíces de la niñez mexicana por Ricardo Garibay), y la condujo un antropólogo. Todo un reto, debo decir. Mi sobrino, que no quería ir y sólo lo convencí a regañadientes (okay, lo obligué), salió encantado tras una sesión llena de preguntas y en la que se les prestaba toda la atención.

"Antropólogos y antropólogas... ¿ustedes qué le preguntarían a esta niña lacandona?", decía el doctor. Y todos los niños levantaban la mano con algo que decir. Ya quisieran muchos universitarios. En fin. Yo pensaba que este programa no estaba funcionando aquí, y me di cuenta porque de casualidad el antropólogo que dio la plática publicó la invitación.

Al final de la charla, los organizadores invitaron a la siguiente, en la que el tema será la robótica, exactamente un mes después. Todavía no sé quien será el encargado de impartirla, pero el propósito de este post es que si alguien está interesado en llevar a sus niños, es necesario registrarse en la fanpage de Sábados en la Ciencia una vez que se publiquen los detalles. 

Me parece perfecto que se esté llevando a cabo el programa, al parecer organizado desde el CIAD. Ojalá sigan asistiendo muchos niños y sigan sembrando en sus pequeñas y curiosas mentes que la ciencia sirve para resolver problemas (el mensaje final). 

¡Ojalá hubiera también sábados en la ciencia para adultos (o bueno, para jóvenes)! Science cafés, qué se yo. En el Santa Fe Institute se las ingenian hasta para hacer un podcast, no veo porque no podemos hacerlo aquí. 

Creo que la última vez que asistí a una plática de divulgación periódica y abierta al público fue en los tiempos de Antonio Sánchez, en el área de Astronomía de la Unison, pero quizá se deba a que soy la mujer más desconectada y ensimismada del mundo. Hay de historia, de literatura... ¿pero de STEM? Quizá debería escuchar más Radio Universidad (thinking emoji...) y/o organizar un science café yo misma. ¿Quién dijo yo?

@talya xx



martes, mayo 10, 2016

Dino Pardo y su proyecto en TEDx

Ya sé que qué les importa les vale, pero el caso es que estoy estudiando un doctorado y en este momento de mi vida -además de la crisis de los 40- estoy en una crisis nerviosa de entrega de avances de tesis. Pero ese no es el punto. El punto es que el pasado viernes durante una de muchas entrevistas que tengo programadas con diversos académicos, científicos investigadores, ingenieros, etcétera, surgió el nombre de Dino Pardo y su nuevo proyecto.

¿Sí lo conoces, no? Pues, sí. Sé quien es. "Lo entrevisté una vez", dije. Y recordé claramente las instalaciones de CIDIA, en Villa Satélite. Después me quedé pensando que significó un poco más que una entrevista más de las mil que hice en los casi 10 años que me dediqué a eso. Digo que fue un poco más porque me picó las costillas y dejó en mi clavada la espina de la inquietud cuando me dijo la cantidad de patentes que tenía la Unison.

¿Sabes cuántas tiene?, me dijo. No sabía. "Una", me miró muy serio. "Es un problema". Desde luego que sí, y mis dedos volaban anotando en una libreta de esas de taquigrafía. Una patente. Una y solo una. Wow, pensé. Estamos hablando del primer año en que vino Richard Stallman a Hermosillo, traído por obra y gracia de @demrit, por cierto.

Digo, yo sé que pueden discutir todo lo que quieran la validez del sistema de patentes y bla bla bla, pero lo cierto es que la generación de patentes es un síntoma inequívoco de un ecosistema de innovación funcional (sin contar las de software, pero ese es otro tema). Entonces, ¿qué hay de todas las ferias de creatividad y etcétera? 

No recuerdo qué me contestó, pero si me baso en el informe de la OCDE sobre Sonora que estoy leyendo, la respuesta son tonterías. No exactamente tonterías, pues, pero ustedes entienden. Mucho ruido y pocas nueces. Mucho producto regional y poca creatividad real. Y está bien, de todo tiene que haber, pero seguimos con el dato de sólo una patente (que no sé si ya cambió). 

El caso es que "me traumé" y a la fecha me sigue preocupando el tema, que por ahora dejaré para concentrarme en el nuevo proyecto de Pardo, a quien precisamente me recomendaron entrevistar de nuevo. Se trata de SOFIA XT, una plataforma de software didáctico para aprender matemáticas, y por supuesto, no lo he revisado, apenas si sé de su existencia. 

Pero si conocí lo suficiente la personalidad de su creador con apenas una hora de platicar con él (que presuntuosa, ya sé), estoy casi segura que fue su preocupación por el desarrollo del pensamiento lógico y matemático de las nuevas generaciones lo que lo llevó a crear este proyecto.

Atender una de las fallas de origen. Que buena idea. Pago por ver. No es como que no haya cientos de ejemplos de software educativo con este fin, pero este lo tengo que ver.

¡Estoy entusiasmada por asistir a su plática en TEDx! Lo que es yo, jamás perderé las esperanzas, aunque se tenga que comenzar de cero. ¡Hola! ¿Necesitan evangelizadores? ¡Count me in! XD Por cierto, ¿planean asistir a este evento? 

@talya xx

lunes, mayo 09, 2016

Bus Sonora Móvil: Funciona y la usan

El viernes dejamos el carro en el taller de AC y tras unos minutos batallando para añadir las tarjetas de crédito (sin éxito) a la app de UBER (en nuestros vejestorios iphone 4 y 5s, deposítenos...) decidimos ser aventureros y lanzarnos a usar el transporte público. ¿Qué podría salir mal?

Bueno, es un error ser aventurero entrados en mayo alrededor de mediodía. El transporte público avanzó unos cinco minutos y después algo se le reventó (¿la bomba del aceite?) y paró en seco. No nos quedamos a averiguar, nos bajamos y seguimos caminando hacia el folclórico centro de la ciudad, donde hicimos un depósito en el banco y nos detuvimos a esperar otro transporte. No sé por qué. Quizá porque me caen tan gordos los taxistas. 

En fin, el caso es que en eso estábamos cuando un jovenzuelo se detuvo a nuestro lado hablando con su compañera y diciéndole que esperara un momento, que iba a "checar dónde venía el camión". Por supuesto que yo de inmediato le pregunté si se podía hacer eso. Y de inmediato se dispuso a mostrarme cómo hacerlo usando la app Bus Sonora móvil, preguntándome cuál unidad esperaba. Tal y tal. Clickeety click. Badabum. Ya viene, en un par de minutos.

Y yo, que sólo había recibido críticas de segunda mano respecto de esta aplicación desarrollada por Big Bang, me sorprendo de veras. Mi percepción estaba equivocada. Esta simple anécdota me muestra claramente que la aplicación funciona, y funciona bastante bien. No la había probado nunca porque, bueno, en realidad casi no utilizo el transporte público. Justificadamente, debo decir. 

¿Y la usas a menudo?, pregunto. ¡Sí, todo el tiempo, siempre me salva de llegar tarde!, me dice. Vaya, pienso para mis adentros. Es realmente genial, yo pensaba que no servía para nada (y no porque la app haya estado mal hecha, conozco la capacidad de sus desarrolladores, sino por cuestiones logísticas de los GPS de los camiones).

Así que, ¿qué tal? Funciona y la usan. Es un descubrimiento para mi. Me pone contenta. Pero claro, la sonrisa se me borra de la cara cuando veo llegar la unidad (efectivamente, en un par de minutos) y es una cafetera destartalada con páginas de periódico pegadas en la parte superior del cristal delantero (¿para tapar el sol al chofer?) y el estado deprimente general que caracteriza al transporte público en Sonora.

Al menos la aplicación funciona, pienso, mientras caen las monedas en la caja recolectora, se cierran las puertas con un rechinido y la unidad avanza a tumbos, mientras sus pasajeros soportan estoicamente el estado de las calles de la ciudad. 

Me quedo viendo el screenshot de la app (ahora sí, ya la descargué), la representación de la unidad sobre el mapa, la precisión, la experiencia de usuario, dos pulgares arriba. ¿El camión "real" en el que voy? Una verdadera pocilga... ¿Qué ironía, no?

Por cierto, todavía no resuelvo mi problema con Uber. ¿Soy la única?

@talya xx

jueves, mayo 05, 2016

Convocatoria Estatal PROSOFT 3.0 2016 (y el último padrón de beneficiarios)

Atención, señoras y señores con un proyecto de desarrollo de software en la cabeza o inquietudes de incorporar con mayor fuerza las TIC en sus empresas e instituciones: Desde el 5 de abril y hasta el 5 de agosto está abierta la convocatoria PROSOFT. 

El primer corte (de cuatro) es precisamente mañana. Pero todos los detalles los puede leer aquí. Ojalá que muchas empresas e instituciones participen y obtengan estos recursos, porque es muy desesperante repasar las listas de apoyos de PROSOFT a nivel nacional y sólo ver CINCO de Sonora, como ocurrió la última vez que revisé. 

La lista de empresas que recibieron apoyo económico durante el último trimestre del 2015 es la siguiente:

  1. Vangtel México (914,539.00)
  2. Materiales para Impresoras y Copiado SA de CV (949,005.00)
  3. TSI ARYL S de RL de CV (340,682.87)
  4. CT Internacional del Noroeste SA de CV ($1,560,247.46)
  5. Anexa Comunicaciones SA de CV ($2,426,657.74)

Fuente: Secretaría de Economía/Prosoft
*(En todos los casos, la denominación del intermediario es CANIETI, listado correspondiente al cuarto trimestre del 2015)

Ojalá esta próxima vez veamos más nuevas iniciativas, instituciones de educación superior, empresas enfocadas en el desarrollo de software, etcétera, y menos shelters, distribuidores de componentes y call centers. No sé. Como que falta sentido de innovación. Como que algo no me cuadra. ¿Materiales para impresoras y copiado, en serio? 

No tengo nada contra estas compañías, aclaro, pero siento que de alguna manera contravienen el espíritu que supuestamente mueve a PROSOFT, que es fortalecer las capacidades de desarrollo de software, aunque al final todo viene a terminar en definiciones: "acelerar el crecimiento económico del país mediante el incremento en productividad y el mejoramiento de la competitividad en los diversos sectores estratégicos".

A final de cuentas se trata de una política pública relativamente exitosa que debutó el 2002 (ya 14 años!) y ha apoyado a muchas empresas e instituciones (Nearsoft, Novutek, ITSON vienen a la mente). Sí, también a Salsas Castillo. Aunque, corríganme si me equivoco, al menos en Sonora pasó unos años en la celda de castigo.

No estoy segura cómo funcionaba anteriormente, pero hoy en día se trata de un programa de carácter temporal con participación 25% federal, 25% estatal y 50%  del beneficiario. De cualquier manera, los criterios básicos de selección se dividen en las modalidades A (proyectos que fomentan la innovación), y B, empresas usuarias y proveedores de beneficiarios.

El listado completo del cuarto trimestre de 2015 y el monto correspondiente de apoyo autorizado a cada empresa puede consultarse aquí. A simple vista, mucho pero mucho DF, mucho (pero mucho) Jalisco, muy poco Sonora. 

Out!

miércoles, mayo 04, 2016

Sonora Talks

Me da muchísimo gusto que se estén realizando este tipo de prácticas en Hermosillo. Si bien todavía no me ha tocado asistir a una (siempre me entero demasiado tarde), me llama la atención que los boletos están agotados. Habla del interés que hay por este tipo de conversación.

Estoy hablando de Sonora Talks, una reunión organizada por el ISJ que tendrá lugar en unos minutos (a las 19:00 horas) en la terraza de la plaza Bicentenario. No tiene costo, pero sí cupo limitado. De nuevo me quedo con las ganas, al igual que en la organizada por el Ayuntamiento de Hermosillo. 

Se puede ser pesimista y considerar que son esfuerzos estériles, pero quiero pensar que estas cosas realmente contribuyen el inicio de diálogos, nuevas conversaciones y puntos de partida. Según la información publicada en Boletia (donde se reservan los boletos y después se muestran en el celular), el formato es de "plática casual" y el propósito es "impulsar startups sonorenses".

Durante cada sesión se tienen dos invitados, quienes hablan por unos minutos (realizan un "pitch" según la jerga) para después dar espacio a preguntas de los asistentes. Tratándose de un evento de brainstorming y networking, lo ideal sería que anduvieran por allí personas interesadas en invertir, por lo menos algunos empresarios y/o profesionistas con experiencia, que pudieran aportar sustancia a la hora de retroalimentar las ideas de los jóvenes asistentes.

Desconozco si se aplica algún tipo de logística para incentivar una asistencia multidisciplinaria y diversa, o un balance entre recién egresados y gente con experiencia. Lo cierto es que es que creo que es una buena iniciativa, de la que espero que salgan con muchas ideas y entusiasmo quienes asistirán hoy. Siempre he sido una gran entusiasta de estas cosas, aunque en el fondo combata un redomado pesimismo.

En fin, por lo pronto ya no alcancé boletos. Quizá sea una buena idea comenzar a seguir en facebook al ISJ. Si van, me cuentan.

Out.

La bio de Miguel; lo prometido es deuda

Por Talya Aluveaux @talya Miguel de Icaza nació en 1972. Es un programador, mejor conocido por iniciar los proyectos GNOME, Mono y Xamarin. ...